La esperanza de los ofendidos


Hubo unos pequeños proyectos que se ejecutaron con muy buenas intenciones, pero creo que no hubo un proyecto de país de posguerra.     

Por Laura Romero | Canal Cultura

Una de las obsesiones de Marcela Zamora es la memoria histórica, podría durar horas entre archivos investigando, leyendo y organizándolos, convirtiéndose estos en una de las materias primas para realizar sus documentales, sumando a esa lista las mujeres, los Derechos Humanos, víctimas de la guerra y principalmente la otra verdad, la no contada o que sí lo fue, pero con sesgos y parcializada.

Dice que en la vida hay que aprender de todo porque no sabes cuándo eso que aprendiste te pueda servir para algo o qué puertas te puede abrir, como le pasó en su primer documental del año 2008: “Xochiquetzal, la casa de las flores bellas”; Marcela se acercó a sus protagonistas mediante un taller de bisutería y compartió con ellas por varios días, dando como resultado un documental que relata la vida de mujeres prostitutas de la tercera edad.

La sangre está vedada en sus documentales, sabemos que vende mucho y que en ocasiones es necesario, pero no para ella, dice que distrae la atención de los siguientes diez minutos de imágenes a las que quieres que el público les preste mucha atención. Sus temáticas son trágicas y sus personajes en su mayoría son víctimas (de algo o de alguien), que sirven como vehículo para mostrar la crudeza de la humanidad que suele ser acompañada de tristeza y de la temida desesperanza, esa que habita tácita en casi toda Latinoamérica, sobre todo en esos territorios que desde que tienen memoria han vivido en conflicto.

Con seguridad comenta que sí hay esperanza, en ocasiones palpable, en otras puede ser algo oscura y utópica, pero diciente de la lucha por la justicia que libran los pueblos que han sido maltratados. Su más fuerte herramienta para transmitir la memoria histórica ha sido el audiovisual, pues le ha dado la posibilidad de reconstruir la historia de su país y contar desde su perspectiva la violencia armada que ha vivido El Salvador.

Los Ofendidos

Durante 33 días, Rubén Zamora Rivas fue torturado por la policía en la llamada Guerra Civil de ese país centroamericano en la década de los 70, es líder político salvadoreño y padre de Marcela. Solo hasta la adultez, ella conoce ese pedazo de su historia, de esas cosas que da miedo contar o que prefieren no hacerlo para no extender el sufrimiento.

“Creo que desde pequeña traté de juntar las piezas del rompecabezas de mi guerra, cómo yo viví la guerra y nunca tuve la madurez para hacerlo, siempre me decían: haz el documental de tu padre, haz el documental de tu padre… y yo siempre respondía: no estoy madura, todavía no puedo hacerlo, porque uno debe tener madurez para tocar ciertos temas”.

El documental se convirtió en el mecanismo para reconstruir ese eslabón perdido de su historia que desconocía, que les había ocurrido a muchas otras familias, a las que la guerra les quitó hijos e hijas, hermanos, hermanas, padres, madres; sin darles siquiera oportunidad de saber qué fue lo que sucedió con ellos. Los Acuerdos de Paz de Chapultepec entre el Gobierno de El Salvador y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), el 16 de enero de 1992, dieron fin al conflicto en El Salvador, pero no ayudaron a exterminar la violencia o al menos a reducirla.

“Fíjate que yo creo que aquí nunca se resolvió nada la verdad, creo que hemos retrocedido. Se han ganado muchas cosas, pero creo que también se ha retrocedido a muchos niveles; no sé si ‘retrocedido’ es la palabra correcta, porque yo creo que lo único que se logró con la firma en los acuerdos de paz fue un cese al fuego (…) pero creo que no hubo un proyecto de posguerra, hubo unos pequeños proyectos que se ejecutaron con muy buenas intenciones, pero creo que no hubo un proyecto de país de posguerra.”     

Para quienes hemos convivido en Colombia con la guerra solo a través de lo que vemos o escuchamos en las noticias, es muy común mostrar cierta insensibilidad ante el dolor ajeno, sin darnos cuenta que de forma engañosa hemos naturalizado la violencia; me atrevo a decir, que ese fue uno de los factores que motivó a muchos a votar por el “no”, dándole a este el triunfo en el plebiscito que definiría el futuro de los Acuerdos de Paz entre Gobierno colombiano y Farc, con los que se busca darle fin a más de cincuenta años de guerra ¿estarían acaso demasiado ofendidos? Seguro, también alimentados con un poco de odio y varias dosis de desinformación.

Creo que esa es la desesperanza que le preocupa a Marcela, resulta algo inevitable sentirla en países como Colombia o El Salvador, donde parece que acaba un conflicto pero de inmediato inicia otro o más bien, han aprendido a coexistir. La sensación para las y los colombianos fue que el ‘sí’ perdió, ahí sumamos otra desesperanza a nuestro catálogo ¿cuál es entonces la desesperanza de los salvadoreños? Esa fue la pregunta que me hice antes de ver el documental Los Ofendidos.

“El documental “Los ofendidos” de Marcela Zamora ganó el Premio del Público en el Festival Internacional de Cine de Costa Rica. “Los ofendidos” también obtuvo una mención especial del jurado en el 38° Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.” – Periódico El Faro.

En un principio lo que se suele pensar en situaciones como esta es que, en realidad es así, no hay esperanza por donde se mire, los dos lados de la moneda parecen ser la misma cara, El Salvador lleva más de veinte años de haber firmado sus acuerdos de paz pero aún siguen heridas abiertas sin sanar, la impunidad nos persigue como un fantasma, se alimenta de nuestra ignorancia y trasciende de generación en generación. Colombia por su lado, logró que las Farc dejaran las armas y salieran de la ilegalidad, pero en esa misma medida, otros tipos de violencias se trasladan a las urbes y siguen dejando muertos tras su paso.

Marcela Zamora desde este documental ‘Los Ofendidos’, rompe con su mensaje esa cadena de verdades a medias, alejando del miedo a quienes la violencia les quitó la voz, exponiendo sus testimonios, escuchándolos finalmente te das cuenta de por qué están ofendidos y no es más que saber qué fue lo que pasó, no son deseos de venganza; las víctimas del conflicto en Colombia, lo que más pedían apoyando los Acuerdos de Paz era: ¡la verdad! Porque la guerra te desarraiga, te saca de tu tierra, pone tu vida en pausa, te mata o mata a quienes quieres, lo único que no ha logrado es matar la esperanza de quienes siguen luchando.

Para conocer más de Marcela Zamora su canal de Vimeo [Aquí].

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