Mujeres periodistas: detenidas, encarceladas, asesinadas


2011 ha sido uno de los años más duros para la libertad de prensa mundial. Las cifras, lo dicen todo: 66 periodistas muertos, 1044 arrestados, 1959 agredidos y 71 secuestrados. Eso sin contar a blogueros e internautas. Así lo prueba el Informe Anual 2011 que como cada año presenta Reporteros Sin Fronteras (RSF).

“El trío infernal –conformado por Eritrea, Turkmenistán y Corea del Norte- se encuentra al final de la clasificación. Este año Siria, Irán y China les pisan los talones. Estos tres países parecen haber perdido el contacto con la realidad, absorbidos como están por una loca espiral de terror. Al igual que Bahréin y Vietnam, regímenes opresivos por excelencia. Otros países, como Uganda y Bielorrusia, también se hundieron más en la represión” – alertó la presidenta de RSF, Malén Aznarez durante la presentación del informe.

El  narcotráfico como causa de muerte entre periodistas

América Central y del Sur es en estos momentos uno de los lugares más peligrosos para ejercer el periodismo, fundamentalmente debido a la amenaza del narcotráfico que inutiliza, paraliza o, a veces, infiltra, la acción del Estado. Pero es cierto también que la corrupción creciente del poder político local, no duda en eliminar a los periodistas o medios que estorban o desvelan sus manejos. Los países donde se agudiza el peligro son: México, Honduras, Perú, Brasil, Ecuador y Colombia. En la presentación de este informe participaron dos periodistas, el marroquí exiliado Aboubakr Jamaï y  la mexicana Rosa Isela Pérez.

Rosa se encuentra exiliada en España tras cubrir durante años en Ciudad Juarez (México) lasdesapariciones y asesinatos cometidos contra mujeres, y que todavía siguen sin ser investigados ni juzgados.  El motivo de su exilio fueron las constantes amenazas recibidas. En 2005 tras haber ganado varios premios internacionales fue despedida sin motivo alguno, pero eso no impidió que las amenazas cesasen: “llega un momento en que te acostumbras a la violencia y no reaccionas hasta que te toca cerca” comentó Rosa Isela Pérez en una entrevista a El País. En el Informe 2011 sobre libertad de expresión se observa que fueron 5 los periodistas asesinados en México este año.

Un destino peor tuvo, sin embargo, María Elisabeth Macías, periodista que utilizaba las redes sociales para denunciar el narcotráfico en México. Junto a su cuerpo sin vida fue dejado un cartel en donde se la culpaba de navegar en la web Nuevo Laredo en Vivo y redes sociales para denunciar los hechos violentos que suceden en esa ciudad. Al lado del cadáver colocaron dos teclados de ordenador, un reproductor de CD y varios cables.  El mensaje decía: “Ok Nuevo Laredo en vivo y redes sociales Yo soy la nena de Laredo y aquí estoy por mis reportes y los suyos… para los que no quieren creer esto me pasó por mis acciones por confiar en SEDENA y MARINA… Gracias por su atención Atte: La “Nena” de Laredo… ZZZZ”.  María, fue la cuarta periodista asesinada desde inicios de 2011. Antes que ella, los cuerpos de las reporterasMarcela Yarce y Rocío González Trápaga  fueron encontrados en el parque El Mirador, ubicado en la delegación Iztapalapa.

Invitación a tomar el té

Otro de los países peor ubicados en la escala de libertad de expresión es Honduras, el país más peligroso de Latinoamérica después de México. Este año la cifra de periodistas muertos ha sido tres, y entre ellos se encuentra la mujer Luz Marina Paz Villalobos, asesinada el pasado 6 de diciembre. Era conocida su postura hostil hacia el actual gobierno y trabajó durante casi diez años en Radio Globo (de ideología próxima al ex presidente Manuel Zelaya). Murió recibiendo 16 impactos de bala por dos motoristas.

El eufemismo “Tomar el té”, ampliamente utilizado por las autoridades chinas cuando realizan detenciones ilegales fue un recurso continuo a lo largo del año. Numerosos periodistas y colaboradores fueron invitados a tomar el té. Aunque la mayoría de los casos se trata de hombres periodistas, siempre son de gran relevancia los casos de las mujeres, ya que la libertad de prensa está completamente ligada al desarrollo cultural del país y al régimen político instaurado en él. Cheng Jiaping cometió el terrible error de “retweetear” un comentario de su novio, que incitaba a que la población dejara de manifestarse con esos actos tan simples. A este comentario, le añadió lo siguiente: “a la carga, juventud enojada”. Diez días después, debía contraer matrimonio, pero “fue invitada a tomar el té” y posteriormente invitada a un campo de trabajo forzoso. El retweet fue la escusa legal para llevársela, ya que era una activista pro derechos humanos.

La corsaria de la información

Como ellas, muchas mujeres luchadoras han dado su vida, o la siguen dando, por la libertad de expresión. Otros casos son los de Agnes Uwimana, de Ruanda, o de Yirgalem Fisseha, una de las poquísimas mujeres periodistas de Eritrea (país miembro del “trío infernal” de los países con menos libertad de expresión). La periodista pro DDHH Govruud Huuchinhuu (Mongolia), desapareció tras salir del hospital donde recibía tratamiento contra el cáncer.

El 22 de febrero de 2012, Marie Colvin murió en el bombardeo de Homs, Siria, informando sobre una revolución que comenzó pacífica y se tornó violenta. Esta mujer tiene más de 20 años de experiencia a la espalda y ha sido reconocida con prestigiosos premios internacionales.  Cubrió las atrocidades de Kosovo, Chechenia, Timor Oriental…El precio de su devoción le hizo perder un ojo durante la guerra civil de Sri Lanka, tras ser herida con metralla durante una emboscada. Desde aquel momento, su rostro pasó a ser internacionalmente reconocido. Tras el incidente, solo pudo decir: “Vale la pena”. La guerra de Libia sirvió para que reconocieran su labor, ya que siempre son los hombres los que se llevan los honores. La conquista de Trípoli fue narrada por mujeres: “Nuestra misión es informar sobre el horror de la guerra con precisión y sin prejuicios”

Periodistas y mujeres

Ser periodista en el mundo actual supone un deporte de riesgo. Pero si además eres mujer, la cosa se complica radicalmente. Las mujeres periodistas fallecidas en el ejercicio de su profesión son solo un 2% del total, pero hay que puntualizar que a nivel internacional, el periodismo es cosa de hombres.

Acceder, denunciar y difundir una verdad objetiva y libre de intereses es muy difícil, y el precio a pagar roza lo inimaginable.  Pero a eso, han de añadirse las dificultades que muchas periodistas tienen que enfrentar por el hecho de ser mujer: dificultades en el acceso a la información ymayor vulnerabilidad ante amenazas, coacciones y secuestros. Por tanto, se debería concebir a estas mujeres como verdaderas luchadoras y darles un mayor reconocimiento mediático, ya que pese a haber ganado importantes y prestigiosos premios internacionales, la relevancia mediática recae siempre sobre los hombres.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.

Fuente: http://www.unitedexplanations.org

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