¡Ni una Rosa más!


Mujeres, niñas, hombres, niños se congregaron masivamente en la mañana del domingo 3 de junio  en el Parque Nacional de Bogotá para manifestar su rechazo y repudio contra todas las formas de violencia contra las mujeres y concretamente por el reciente caso de violación, tortura, empalamiento y posterior muerte de Rosa Elvira Cely, en este mismo parque.

Rosa Elvira Cely era una mujer humilde de 35 años, que se ganaba la vida como vendedora ambulante cerca al hospital Militar de Bogotá, Rosa era madre soltera de una niña de 13 años. Además era estudiante del colegio Distrital Manuela Beltrán en donde estaba terminando sus estudios de educación media. El pasado 23 de mayo, luego de salir de clases fue a departir un rato con dos de sus compañeros de colegio cerca a la Universidad Javeriana. Luego de esto, ella fue conducida de manera forzosa al Parque Nacional, allí fue golpeada, violada, apuñaleada, sofocada y apaleada. Tortura que dejó lesiones tan graves que cuatro días después produjeron la muerte de esta mujer.

Este hecho generó gran indignación voces de rechazo por el hecho lamentable del que fue víctima Rosa, pero también por la posible falta de asistencia, la negligencia y desinterés de diferentes autoridades frente al caso, como lo denuncian las manifestantes, mientras que la defensoría de los derechos humanos que solicitó a la secretaría de gobierno Distrital de Bogotá y a la policía Nacional informes de las acciones emprendidas por estas instituciones frente al caso de Rosa. Las autoridades por su parte, niegan dichas negligencias.

Una de esas primeras posibles negligencias fue el hecho que Rosa Elvira, usando su celular llamó a la línea de emergencia 123 a la 1:00 de la mañana en la que informaba que estaba en el Parque Nacional y que la estaban violando, pidiendo ayuda. Sin embargo la policía señala que no la encontró, Rosa nuevamente llama a la línea de emergencia cerca de las 4:30 a.m cuatro horas después de la primera llamada que hizo. Sólo hasta las 5:50 a.m se produjo su rescate por parte del cuerpo de bomberos.

La otra negligencia que afirman las manifestantes se produjo, en cuanto a la asistencia médica, en primer lugar porque si bien llegó la ambulancia, Rosa, a pesar de sus múltiples heridas fue instada a caminar hasta en donde se encontraba la ambulancia, una situación que pudo haber vulnerado aún más su salud. Infortunadamente, este no fue el único hecho que evidencia la falta de asistencia a esta mujer, ya que como lo señala el informe oficial, Rosa fue hallada pocos minutos antes de las 6:00 a.m pero, fue ingresada al Hospital Santa Clara cerca a las 8: 00 a.m. Dos horas después de haber sido hallada.

Surgen muchos interrogantes ¿por qué se tardó tanto la búsqueda de esta mujer? ¿Por qué fue obligada a caminar y no fue atendida de manera inmediata? ¿Por qué tardaron tanto tiempo en ser atendida en una entidad hospitalaria? ¿Por qué, a pesar de que existían centros hospitalarios cerca al lugar en el que fue atacada Rosa, como es el caso del hospital San Ignacio y el mismo hospital militar, ella fue conducida a un hospital del sur y su atención no fue inmediata?

El pasado 30 de mayo Rosa, luego de cuatro días de hospitalización y tras padecer una peritonitis generada por una infección en sus heridas causadas por el empalamiento el cual es una tortura que consiste en atravesar el cuerpo de una persona con un “palo”, varilla o estaca, generalmente, desde sus genitales o ano hasta la boca. Una vergonzosa práctica de tortura que es tristemente célebre por ser usada por paramilitares en sus masacres.

Movilización ¡Ni una rosa más!

El caso de Rosa, hubiese pasado como uno más de las tantas mujeres víctimas en Colombia. Sin embargo un grupo de personas, estudiantes y egresadas de la Universidad Nacional, hombres y mujeres, empezaron a manifestar su voz de repudio y esta voz poco a poco fue haciendo eco por distintas redes sociales, invitando a manifestarse el domingo 3 de junio a las 10:00 a.m contra todas las formas de violencia bajo el lema de ¡Ni una rosa más!

Fue así como, tras un arduo trabajo de las y los organizadores se dio la cita de miles de personas que manifestaron su rechazo no sólo por los hechos contra Rosa, sino por muchas otras mujeres que han sido víctimas de diferentes formas de violencia en Colombia. La cifra es preocupante en mayo hay tres casos que han generado conmoción, uno es el caso de Rosa, otro el caso de Viviane Urrego Pulido quien en días pasados fue atacada por su esposo, quien le propinó 13 puñaladas, ocasionando su muerte. Estos hechos acaecieron en un reconocido centro comercial de la ciudad de Bogotá. El otro hecho es el de Stephany Carolina Garzón Ardila, quien desapareció en Quito Ecuador de manera inexplicable sin que hasta ahora se conozca su paradero.

El parque fue dispuesto, fijando carteles que recordaban a las mujeres víctimas de asesinato y violación en Colombia durante los últimos años, dolorosamente el parque podría haberse llenado de nombres. Mujeres, hombres, niñas, niños, adultas y adultos mayores fueron llegando a la cita. Allí las y los organizadores cuadraban los últimos detalles.

En el evento, se leyó una carta dirigida al Estado y a la sociedad colombiana y al mundo y principalmente a las mujeres que no están “a las que sobreviven en las sombras del silencio, a las que luchan rompiendo nuestras complicidades de sociedades individualistas y patriarcales, a las que son símbolo-objeto del poder y la explotación, a las hermanas que son botín de guerra, a las que están escondidas en sus casas sin poder contarnos qué sucede, a las chiquitas que no hemos podido escuchar cuando nos dicen que las están violentando.” La carta también exigía al Estado y a la sociedad colombiana la garantía de una vida tranquila en cualquier lugar, el cese de todos los tipos de violencia y también se exigía al Estado que responda a los cuestionamientos sobre la negligencia en el caso de Rosa Elvira Cely. También se hizo mención a las muchas mujeres que han sido asesinadas, torturadas o violadas y que sus casos aún siguen en la impunidad. comunicado campaña ni una mas

El evento fue continuado con una peregrinación al lugar en el que ocurrieron los hechos, los manifestantes llevaron diferentes ofrendas a este lugar en el que con música, oraciones, reflexiones y gritos de indignación se recordó el triste caso de Rosa así como el de miles de mujeres que año tras año son víctimas de diferentes formas de violencia, en una sociedad con una cultura en la que el machismo y el patriarcalismo se aferra y se manifiesta de manera macabra.

Este evento tuvo gran importancia en la medida que logró convocar miles de personas en torno a un hecho que colmó la indignación de la ciudadanía que, si bien constituye una de las prácticas de violencia más comunes, también ha sido invisibilizado socialmente en la medida que la violencia contra las mujeres es visto como algo normal, parte del folklore y tradición cultural y no como uno de los problemas más fuertes de la sociedad que cada vez ciega la vida, la integridad y dignidad de más y más mujeres, sin distingo de edad, clase ni condición étnica.

Post original de: http://notiagen.wordpress.com/

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2 Respuestas a “¡Ni una Rosa más!

  1. Las manifestaciones son buenas para demostrar al mudo nuestra inconformidad ante cualquier situación como la de esta señora víctima de un ser tan irracional, como cuando se manifiestan las esposas y familiares de los secuestrados, las injusticias y en fin… pero considero que hace falta una verdadera manifestación con medios de comunicación incluyendo internacionales para evitar que nuestros dirigentes sigan omitiendo su responsabilidad y dando vueltas a cada caso, a todas las cosas que pasan. Cómo es que este señor estaba en libertad siendo semejante monstruo? Por qué después de tantos accidentes de conductores ebrios y con muertos o heridos incluidos todavía no se dan los correctivos respectivos? Por qué se descubren tantos casos de corrupsión y todavía no se toman las medidas para cuidar el patrimonio y se dejan pasar casos como los Nule que están detenidos pero con todas las comodidades y seguridad que ni siquiera en libertad posee mucha gente trabajadora? Y es el pueblo quien paga estas comodidades y seguridad… que dicho sea de paso, no tenemos en nuestros colegios ni en nuestra ciudad!

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